24/06/2013 | admin

Del Rio Grande hasta Tierra del Fuego

Fintech es una gran oportunidad a seguir en Latinoamérica.

Como en otras geografías, la industria de los servicios financieros en Latinoamérica esta bajo la amenaza constante de startups digitales como Buscapé en Brasil, aplicaciones de pago como Dineromail en Argentina, y redes de pagos móviles como YellowPepper, quien actualmente opera en 9 países de Latinoamérica. Una oportunidad de mercado suculenta, un entorno regulatorio que cambia constantemente y un ecosistema emprendedor vibrante en toda la región hacen que fintech (tecnologías aplicadas a los servicios financieros) sea un sector a seguir en Latinoamérica.

Ya se trate de los propios bancos gigantes de la industria, inversores de capital riesgo o los pesos pesados de la industria digital, parece que hoy en día todo el mundo tiene su mirada puesta en la oportunidad fintech en Latinoamérica. A principios de este año, el grupo bancario español BBVA, a través de su participación en un fondo de capital de riesgo basado en Silicon Valley, Ribbit Capital, se fijó por primera vez en las startups fintech que nacen en Latinoamérica. El año pasado, Telefónica, a través de su alianza con Mastercard, lanzó Wanda, una alternativa a los productos bancarios tradicionales. Y la lista continúa.

El tamaño del sector bancario en Latinoamérica es lo suficientemente grande – más de US$3.000 millones en activos – para justificar la atención de todos. Con una población superior a 550 millones, de los cuales no más del 40% tiene una cuenta en una institución financiera formal, no es de extrañar que multinacionales digitales como la sudafricana Naspers o los hermanos Samwer de Alemania tienen sus miras puestas en la región, incluyendo el espacio fintech.

Los gobiernos y los organismos reguladores de Latinoamérica reconocen la importancia de la inclusión financiera para mantener un crecimiento económico sostenible y estimular el desarrollo socio-económico en la región. Pero también entienden el poder de la tecnología, y la oportunidad que les ofrece para alcanzar la inclusión financiera en los segmentos de la población que se encuentran en las partes mas inferiores de la pirámide. Es por eso que países como Colombia o México han sido objeto de reforma de la regulación financiera en los últimos años, lo que favorece la emisión de licencias a los players financieros alternativos, como los operadores móviles o nuevas empresas digitales.

El ecosistema emprendedor en Latinoamérica, también conocida como las techolatinas, se está acercando rápidamente los niveles de clase mundial. En 2012, Sao Paulo y Santiago de Chile se encontraron entre las 20 primeras ciudades para emprender, según el informe Startup Ecosystem Report publicado por Startup Genome y Telefónica. Los emprendedores en Latinoamérica no sólo son apoyados por el talento, la mentalidad y la infraestructura necesaria para crear startups exitosas, si no que la financiación de capital de riesgo en la región también se ha incrementado significativamente en los últimos años. En 2012 se invirtieron US$8.000 millones en Latinoamérica, lo que representa un incremento del 21% respecto al año anterior. En los últimos 18 meses la región ha visto la entrada al mercado de fondos de capital riesgo destacados como 500Startups, Wayra, Ribbit capital y e.ventures Redpoint.

Pero no son sólo estas fuerzas las que están impulsando la creación de nuevas empresas digitales que ofrecen servicios financieros. Los consumidores de toda la región tienen un apetito muy grande por probar nuevas soluciones alternativas que puedan satisfacer sus necesidades financieras. Al fin y al cabo, son ellos quienes más sufren las deficiencias expuestas por la infraestructura de los servicios financieros existentes. Son los propios clientes que están expuestos a riesgos de alta seguridad de manejo de efectivo, largos tiempos de espera para pagar sus facturas luz, gas y agua, o los viajes interminables a través de ciudades y pueblos para reclamar pagos de bienestar social.

Estos son los mismos clientes que tienen acceso y hacen uso intensivo de las modernas infraestructuras de telecomunicaciones en sus localidades, pueblos y ciudades. La penetración móvil en Latinoamérica supera el 100% en la mayoría de los países, y la adopción y uso de las tecnologías digitales está creciendo de forma exponencial en toda la región. Por ejemplo, Argentina y Brasil se clasifican como los dos países con el mayor consumo de medios sociales por habitante en el mundo, según datos de comScore.

De acuerdo con Gartner, la predisposición a adoptar pagos móviles en Brasil es de 73%, sólo superada por China en un estudio global. Desde el Río Grande hasta Tierra del Fuego, los reguladores añoran el día que sus habitantes sean ofrecidos un producto financiero básico basados principalmente en el móvil, el cual permitirá a la población no bancarizada de realizar pagos y transferencias directamente desde un teléfono móvil, lo que elimina el coste de manejo de efectivo, y los costes de transacción a veces excesivamente altos. Son los actores tradicionales de la industria los que están siendo lentos en habilitar a sus clientes estos, facilitando un abanico de oportunidades a los nuevos players alternativos en servicios financieros.

Los technolatinas no han tardado en saltar a la palestra, identificando este y otros problemas con los cuales se enfrentan los más de quinientos millones de personas en la región, apalancándose en la tecnología para lanzar productos y servicios donde otros sólo ven problemas. Los emprendedores de toda Latinoamérica ven una gran población de no bancarizados, con alta penetración y uso de tecnologías móviles, y que a su vez tiene poca confianza en el sistema bancario existente. Las oportunidades para nuevas empresas digitales de interrumpir los servicios financieros en Latinoamérica son muy profundas y amplias a través de líneas de negocio, tecnologías y segmentos de clientes.

Si bien la cuestión de fondo es la misma en toda la región- una necesidad de digitalizar las economías y las transacciones que actualmente se realizan en efectivo- la forma variará según el mercado y el país. En México, un país que recibe US$8.000 millones de dólares al año de los trabajadores migrantes en el extranjero, puede que sean las remesas las que impulsan el apetito de los consumidores por nuevos servicios financieros, más baratos y más eficientes. En Colombia, por ejemplo, serán las ayudas sociales que desencadenan esta oportunidad. Otro ejemplo puede ser Argentina, donde la falta de confianza en el sistema bancario tradicional (y el propio gobierno) está impulsando la demanda de servicios financieros alternativos.

Es la combinación de factores- el tamaño del mercado, los cambios regulatorios, el ecosistema emprendedor- junto con una robusta demanda de los clientes lo que está disparando las startups fintech a la cima de la atención de todos. No es de extrañar que 4 de las 10 startups Latinoamericanas distinguidas como “a seguir” en 2013 por el prestigioso medio digital The Next Web son fintech – Agent Piggy, Cumplo, Ideame y Pagopop – con un quinto, Lenddo, habiendo sido también destacado.


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