29/06/2015 | Paula Blazquez

“Los bancos tenemos la batalla de los pagos perdida”

Con esta visión pesimista para el futuro de la banca, Ferrán Busquets, Global Head of New Means of Payments del Grupo Sabadell, compartió su perspectiva sobre el futuro de los pagos, en el Congreso de Seguridad Digital celebrado en Madrid.

Quizás algo tuvo que ver, que mientras nos comentaba su visión lo estuviese haciendo sobre el palco presidencial del Real Madrid, su equipo rival o quizás simplemente fue un ‘moment of realization’ por parte de la banca de esos que se presentan en raras ocasiones, y menos aún, se comentan en voz alta. Lo que está claro, es que la banca tradicional tiene un gran rival, los nuevos medios de pago digitales, entre los que destacan los ‘wallets’, y por lo que estamos viendo hasta ahora los bancos no están siendo capaces de seguir jugando en primera división.

Símiles futbolísticos aparte, la mesa redonda en la que participaron agentes del ecosistema financiero español, como BBVA, Banco Sabadell o GYD (el mayor fabricante de tarjetas de crédito en España), nos hicieron reflexionar acerca de la industria de servicios financieros a nivel global y de su sostenibilidad a largo plazo. La llegada de los wallets es solo el inicio de la gran revolución que los servicios financieros han comenzado a experimentar.

La banca tradicional ha hecho grandes esfuerzos para lanzar su versión wallet y adaptarse a las nuevas tecnologías en un intento de sumergirse en la gran ola de innovación que viene golpeando a la industria financiera desde hace tiempo. Parece sin embargo, que estos cambios han llegado tarde y no son tan profundos a nivel estructural. A la banca le está costando encontrar su posición en la revolución de las nuevas tecnologías, y las startups Fintech vienen pisando fuerte.

 

Aunque los bancos son los principales actores de esta industria, el haber llegado tarde a la fiesta les está costando caro. “Los 12 bancos más conocidos del sector, solo lograron captar 70.000 clientes para sus productos de e-wallet en un plazo de un año y medio”, nos comentó Ferrán, y proseguía argumentando que es “más o menos el número de clientes que captaría Mercadona en un día si lanzase su propio wallet”. Este es un dato sobre el que la banca tradicional debería cuanto menos reflexionar.

Otros perjudicados por el boom de los wallets son los proveedores de tarjetas bancarias. ¿Cómo se verán afectados Visa, Mastercard, Amex y similares, cuando los wallets se conviertan en la forma habitual de pago?

Una de las principales ventajas de los proveedores de tarjetas era la internacionalización de los pagos. Es decir, cuando un cliente de la caja de ahorros rural de un pueblo viajaba a Shanghai, podía realizar un pago sin complicaciones dentro de la red global de pagos y comercios gracias a su tarjeta Visa. Pero a medida que los bancos se internacionalizan, esta ventaja se vuelve mínima, sobretodo cuando ya no hay necesidad de una tarjeta física. Es por ello que hoy en día, algunos bancos están explorando la posibilidad de hacer pagos a través de los wallets contra la cuenta operativa (como por ejemplo hace Paypal), saltándose al intermediario y permitiéndoles así ahorrar en las tasas que éstos les cobran.

Además, la llegada de los wallets Apple y Google y la capacidad de penetración de mercado de los mismos a través de los smartphones, ha hecho que el poder de negociación de los fabricantes de tarjetas se haya reducido.

No obstante, y en contra de lo que se pensaba en el mercado, Apple por ejemplo ha formado equipo con estos agentes financieros, en vez de competir contra ellos como sugiere en este artículo Business Insider. En un mercado con el potencial de llegar a los $90 billones para 2017, parece extraño que Apple no haya intentado competir directamente. No obstante, es innegable que los proveedores de tarjetas, al igual que la banca tradicional, han sufrido una disrupción de su mercado y que a pesar de que aún no podamos imaginar un futuro sin Visa o Mastercard, este ejemplo demuestra que actuar tarde (o no actuar) puede ser un error grave para los ‘incumbents’.

Entonces, ¿cuál es el futuro de los wallets? Desde luego está claro que el futuro de los pagos es digital, y móvil. Pero el valor añadido de estos wallets debe ser mayor que pagar con una ‘contactless card’, que supone el mismo esfuerzo que pagar con el móvil. El futuro está en las ventajas que se ofrecen previa y posteriormente a la acción del pago, y es aquí, donde la entidad que más ofrezca será la que gane. Ejemplos de ello, son los llaveros digitales, el saber las comisiones de un cargo en divisas previo al pago, gestiones posteriores de activos, como herramientas de inteligencia comercial o fidelización del cliente o desaparición de los antiguos POS por dos móviles (el que realiza el pago y el que lo recibe).

Esto es una muestra más de que la banca tradicional empieza a admitir su derrota en pagos, pero ésta es solo una de las muchas batallas a las que van a tener que enfrentarse en los próximos años. Tal vez la siguiente sea enfrentarse a las ‘cryptocurrencies. Algunos bancos ya han reaccionado ante esta posible amenaza (u oportunidad) y han empezado a invertir en startups Fintech del sector, la última inversión fue la de Goldman Sachs junto con IDG capital en Circle ($50 millones).

Y tú, ¿qué opinas? ¿Colaborarán los bancos con las startups Fintech? ¿Se acabarán convirtiendo exclusivamente en proveedores “back-end” o  Bank as a Service?

Sobre el autor

Paula Blázquez Cuenta con varios años de experiencia en Capital Riesgo, habiendo trabajado anteriormente como Analista para Hercules Technology Growth Capital en Palo Alto y como Asociada en Axon Partners Group, fondo de Capital Riesgo Español. Actualmente es la Startup Competition & Acceleration Manager en Finnovista.


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